El bosque es de todos, quema tu parte. El mar es de todos, esquilma y/o contamina tu parte.

Siempre he sido especialmente sensible con respecto a la naturaleza, pero quienes me conocen, saben que el mar me puede. Nací en Madrid, ausente de costa, y cuando llegué a estas islas me enamoré. Nunca más regresé a mi ciudad, encontré mi sitio en Tenerife entre su mar, sus costas y sus gentes. Las dos primeras, a fecha de hoy, nunca me han desilusionado. No puedo decir lo mismo respecto a algunas de sus gentes. (Que no se dé por aludido nadie antes de continuar leyendo, entonces entenderán a qué y quiénes me refiero).

Cuando descubrí Tenerife, concretamente sus costas, encontré una variedad que no había visto en ningún otro lugar de la península. No entro a valorar si mejores o peores. Simplemente a mí, me impresionó. Playas de arena negra, rasas marinas, innumerables zonas de charcos gigantes desbordados de vida…Una maravilla. Sin ser consciente, me pasaba los días en los charcos detrás de mi hermano que me iba enseñando y señalando lo que era un cangrejo ermitaño, un pejeverde, una fula… Aprendí mirando, observando y alguna vez capturando algún que otro pez (no voy a mentir a nadie). Pero, sin que nadie nos lo dijera, los liberábamos cuando empezábamos a notar su agonía en el cubo. Supongo que a pesar de que eran peces, nos daba lástima que murieran en nuestras manos y, después de observarlos largo rato, y como consecuencia “torturarlos”, lo liberábamos.

Alguno pensará: ¿A cuenta de qué les cuento esto? Pues porque a lo largo de mi vida en esta maravillosa isla, he sido testigo en numerosas ocasiones, de situaciones que hubiera preferido ni ver, ni que sucedieran.

He regresado a las playas que visitaba en mi niñez, con la desagradable sorpresa de que por cada 10 granos de arena, había una colilla; donde los cristales ya redondeados por el embate de las olas, parecen pequeños callaos formando parte de la arena. He visto compresas flotantes y otras lindezas.

Playa de Arafo - Foto: www.noincineraciontenerife.org

Playa de Arafo – Foto: http://www.noincineraciontenerife.org

He visto cómo pescadores con fusil sacaban del mar viejas, más pequeñas que mi mano. Y no una, sino veinte. He visto cómo zonas plagadas de lapas en mi niñez, hoy en día son desiertos de vida. No quedan burgados, no quedan lapas, no quedan ermitaños, no queda nada. Sólo restos de basura, plásticos y anzuelos. He contemplado pasmada cómo han sacado un pulpo de tamaño menor que mi puño, y le han revirado la cabeza para dejarle sin vida e imagino que posteriormente cocinarlo y comérselo. He visto pescadores de caña que no cumplían ni muchísimo menos con las tallas mínimas, ni con la cantidad de kilos máximos permitido por persona.

Fui testigo de cómo tres chicas se lavaban el pelo con champú, y la consecuente espuma, en la orilla de una playa impresionante de arena negra. Y por supuesto, lavaban al perro con ése mismo champú en esa misma orilla.

He visto zonas donde la gente ha acampado y ha debido de pasarlo genial por la cantidad de basura, porquería y latas de cerveza que han dejado regadas por toda esa zona de la playa. He comprobado cómo cuando es la Noche de San Juan, a uno deja de importarle la playa y se permite “el lujo” de ser el mayor cochino una vez al año.

Acampada en La Punta

Acampada en La Punta

He participado en limpiezas de costa donde hemos sacado de todo, entre colchones, somiers, bañeras, cocinillas, vajillas, neumáticos, casetas rotas… Si entramos a definir qué es lo que han sacado otras personas en las limpiezas de fondos podría nombrar: lavadoras, coches, baterías, frigoríficos, neumáticos…

Lo peor de todo, es que podría seguir nombrando cosas aberrantes de las que he sido testigo, pero no es objeto de este blog el enumerarlas todas. Seguro que ustedes podrían aportar muchas más cosas de las que yo nombro aquí. Es ahora cuando entro en la explicación de quiénes, en esta isla, me han defraudado. Ahora ya es evidente.

El mar es de todos. Eso es genial cuando queremos disfrutar de una jornada con la familia, los amigos, o de relax. Es genial poder acceder a las playas y otras zonas costeras sin control, sin tener que pagar. ¿Pagar? Se preguntarán…Estás loca. En España las zonas costeras son públicas pero en otros lugares del planeta, para acceder a las mejores playas hay que pagar. No digo que se tenga que hacer aquí, ni que sea una buena medida. Pero tenemos que valorar lo que tenemos en casa. Y sobre todo cuidarlo y respetarlo, porque el mar es de todos cuando queremos disfrutar de él. Pero cuando el mar tiene problemas, la cosa cambia, nadie se responsabiliza. Con la frase de: “yo no lo recojo, que yo no lo tiré, no es mío”…Acallamos nuestra conciencia. A mí me enseñaron en Tenerife a recoger los plásticos, las colillas, la basura… incluso cuando no era mía. Me enseñaron mis amigas, unas niñas del pueblo pescador de Los Cristianos. Me enseñaron a no usar toalla, a tirarme encima de la arena limpia y disfrutar de su calorcito. Pero, para eso, había que mantenerla limpia. A no tirar restos de cáscaras de fruta a pesar de ser biodegradables. A tirar las cáscaras de pipas en una bolsa y no en la arena… Muchos tinerfeños y tinerfeñas me enseñaron el respeto a la costa, su amor al mar y a la cultura marinera. Dicho respeto parte del reconocimiento de la grandeza del mar y de la pequeñez del ser humano.

Pero no todo ha sido negativo en mi experiencia. También he sido testigo de cómo pescadores de Los Cristianos rescataban tortugas enredadas en redes y cabos. De la admiración de los niños y adultos del pueblo con la llegada de rayas al puertito y cómo disfrutaban admirándolas… Sé que hay muchas personas que siguen luchando porque respetemos nuestros mares y nuestras costas dando ejemplo. Pero también es cierto que ya somos muchos quienes acudimos a estas zonas diariamente, por lo que es un trabajo que debiéramos hacer todos. Y lo triste de todo es que la solución es sencilla. TOMAR CONCIENCIA. Y entender esos entornos naturales como nuestro hogar. Comportarnos en ellos como en nuestra casa donde la basura se recoge, donde no torturamos a nuestras mascotas, donde no entramos en una finca privada a robar fruta… Somos una isla, rodeada por tanto de océano… Lo justo e inteligente es que lo cuidemos…

¿no creen…?

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Publicado en Ecosistemas, Educación, Participación, Pesca sostenible, Turismo sostenible, Uncategorized
One comment on “El bosque es de todos, quema tu parte. El mar es de todos, esquilma y/o contamina tu parte.
  1. marcosruisaba dice:

    ¡¡Genial el artículo!!
    Y la vergüenza que da cuando ves a un turista llamando la atención a un local por ensuciar la costa…

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