La Participación Ciudadana y la Ordenación del Territorio

En estos últimos tiempos, se oye cada vez más hablar de participación ciudadana, de hecho ya en nuestro blog semanal, hemos tratado este tema anteriormente. Sin embargo, hoy queremos profundizar en la participación ciudadana relacionada con los planes de Ordenación del Territorio partiendo de una base muy sencilla, la ciudad, el objetivo de su creación, no debe ser otro que facilitar la vida de las personas en cuanto a funcionalidad y calidad de vida se refiere. Por tanto, somos los habitantes de las ciudades los que influimos en ésta durante el desarrollo de nuestra vida diaria, somos nosotros y nosotras los que nos beneficiamos o nos perjudicamos con sus usos, siendo el propio habitante de la ciudad, el que sabe qué elementos resultan funcionales y permiten por tanto, una mejora de la calidad de vida de las personas, y qué perjudica el desarrollo o el devenir diario en nuestro entorno más inmediato. Teniendo esto en cuenta, resulta muy lógico pensar que debe ser el ciudadano el que, dentro de los límites establecidos por la legislación, pueda opinar sobre qué es lo más conveniente para los ciudadanos que habitan en esta.

Hasta la actualidad, la participación ciudadana en los planes de ordenación no ha sido debidamente impulsada por las administraciones competentes. La Carta Europea de La Ordenación del Territorio  (Consejo de Europa, 1983) contempla que “todos los ciudadanos europeos deben tener la oportunidad de participar dentro de un marco institucional apropiado en la adopción y en la aplicación de cualquier medida de ordenación del territorio”. Siguiendo esta premisa, la administración debe buscar las fórmulas para motivar a los ciudadanos a participar estableciendo los elementos necesarios para su conocimiento y motivación. Debemos tener en cuenta que, aunque el planeamiento contempla un período de exposición pública anterior a la aprobación definitiva del plan, de forma general no existe un marco adecuado para la participación ciudadana ya que la información de cómo o cuándo participar, en muchas ocasiones, no llega adecuadamente al ciudadano, lo cual nos hace plantearnos el por qué de este hecho. Quizá el inconveniente estribe en la dificultad para explicar a la población de forma sencilla y cercana, qué implica el establecimiento de un plan, y cómo participar en él, sin aumentar la complejidad del mismo por las posibles propuestas que puedan surgir, o por el reconocimiento del derecho coherente del ciudadano a participar en el diseño de la ciudad que habita. El caso es que hasta el momento, la participación en los planes de ordenación se realiza sobre un documento ya elaborado, sin generar la motivación adecuada para que los habitantes se impliquen en el proceso de elaboración del mismo, se trata, por tanto, de una participación que se limita a legitimar una decisión ya tomada.

Plano de La Laguna

Plano de La Laguna

Aunque el panorama parece desolador, los procesos participativos de los que tanto se habla en la actualidad, pueden ser la herramienta más adecuada para romper ese distanciamiento entre administración, técnicos y ciudadanos, promoviendo la colaboración de todas las partes en pro de una ciudad de todos/as y para todos/as. Cuando hablamos de participación ciudadana hablamos de una intervención activa de los ciudadanos en la toma de decisiones que afectan directa o indirectamente a una colectividad, en este caso, a los habitantes de la ciudad. Así mismo en los Planes de Ordenación del Territorio, la participación debe ser real y no limitarse, como hasta ahora, a una serie de protestas que puedan entrar en “saco roto”, sino ir de la mano con técnicos y administración en el diseño, la aprobación y la ejecución de un plan para que este responda a las expectativas y necesidades de los habitantes de la ciudad. Aunque esto parece una utopía a corto plazo, la coyuntura actual, en la que la participación está cogiendo protagonismo y está siendo fomentada por la administración pública en temas muy variados, nos hace vislumbrar un futuro esperanzador en el que el ciudadano pueda decidir sobre lo que queremos y cómo lo queremos en la ciudad que habitamos. Así mismo me gustaría terminar este post comentando que el entorno urbano, tal y como nos dice el Libro Verde del Medio Ambiente Urbano, “es responsabilidad sobre todo de los que viven y trabajan en las ciudades, sin cuya participación no puede tener éxito ninguna política urbanística”.

Sigamos por tanto apoyando las iniciativas de participación ciudadana y pidiendo a la administración que fomente estos procesos, no por propaganda electoral, sino porque realmente reconoce la importancia de tomar en cuenta la opinión del ciudadano, en la toma de decisiones.

Proceso participativo en la Cofradía de San Andrés

Proceso participativo en la Cofradía de San Andrés

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Publicado en Artículo, Opinión, Participación

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